Proyecto Cumbre llevaba años coronando las montañas más altas cuando los venezolanos nos sorprendimos con sus logros. Muchos recordamos con la piel erizada la voz entrecortada de Marcus Tobía contándole a César Miguel Rondón y a todo el país, que habían llegado a la cima del Everest en 2001. 

A partir de allí los vimos coronar las cumbres más altas de cada continente, llegar al Polo Norte y al Polo Sur, cruzar Groenlandia y protagonizar una película que hablaba de su trayectoria. Cabía entonces preguntarse qué vendría. Ahora acaban de culminar un reto helado en Groenlandia, que los llevó hasta la cumbre más alta del Círculo Polar Ártico y la emoción de nombrar a una montaña Venezuela. 



Prepararse para el frío.Los casi 20 años de esfuerzo 
en conjunto permiten que Proyecto Cumbre funcione como un engranaje perfecto. Son muchos años de ensayos y errores que suman experiencia en condiciones adversas. 

Para esta expedición a Groenlandia donde encontraron muchísima nieve, lo más seguro era desplazarse con esquís de randone. Por ello decidieron entrenar en Chamonix, Francia, considerada la capital del alpinismo moderno. Finalmente, hicieron una travesía por los glaciares que provienen del Mont Blanc, la montaña más alta de los Alpes Europeos Occidentales. "Con este entrenamiento afianzamos las técnicas de avance sobre glaciares con esquí, rescate, ascenso y descenso a una montaña." Ya preparados necesitaban afianzar la logística. 

En la pasada expedición a Groenlandia, el equipo se había sorprendido con la hermosura de las montañas y lo vírgenes que se mantenían. 

Por ello contactaron a Paul Walker, considerado la persona con más experiencia en la zona y quien lleva todos los registros his
tóricos de la región en cuanto a exploraciones, travesías y escaladas. Fue él quien facilitó la información y proporcionó fotografías satelitales, mapas detallados con la ubicación de las montañas aún vírgenes que serían conquistadas por los venezolanos. 


Las Watkins Mountains. Para llegar hasta ese confín del mundo, Marcus Tobía, Carlos Caldera, Carlos Castillo y Martín Echeverría (Marco Cayuso sufrió una lesión que lo dejó fuera por esta vez) salieron de Maiquetía para hacer escala en París, Francia y en Raykjavik, Islandia. De ahí tomaron un vuelo hasta una pequeña población al Norte de Islandia llamada Akurery, donde los esperaba un pequeño avión modelo Twen Otter para volar hasta Constable Point, una base de operaciones que sirve a expediciones y puente a pequeñas poblaciones Inuits ubicadas en la costa Este de Groenlandia. 

Ahí recibieron un trineo para cada uno, alimentos, equipos de sondeo satelital, alarmas para osos y hasta un rifle para un eventual ataque de oso polar. Ya equipados, tomaron un vuelo más que los llevó hasta las Watkins Mountains. "Nos estábamos adentrando en un territorio completamente virgen y prácticamente inexplorado. Estaríamos completamente solos en este vasto territorio cubierto por grandes glaciares y vertiginosas cumbres en su mayoría sin ascensos previos". 

Solos, en medio de ese paisaje níveo, comenzaron a caminar hacia su primer objetivo, el Gunnborjn Fjeld, conocido como el "techo del ártico". Esta cumbre serviría para culminar el proyecto emprendido en 2001 de terminar de coronar las cumbres más altas de cada continente. 


"Instalamos un campamento intermedio a 2.850 m.s.n.m. Las temperaturas registradas durante el día fueron de 15 grados bajo cero promedio. La noche en esta época del año se traduce a un atardecer largo. 

Durante este período las temperaturas caen significativamente hasta los 35 grados bajo cero." "Ya estamos en la cumbre del Gunnborjn Fjeld ­ dijo Carlos Castillo a través de la señal satelital el 3 de mayo-. Estamos completamente solos en esta inmensidad blanca. Pensamos que encontraríamos algunos grupos escalando esta montaña pero por aquí no hay nadie. El clima ha estado muy bien hoy y no está tan frío como anoche. Está todo despejado. Desde aquí podemos ver la montaña virgen que queremos subir los próximos días". 

Con la alegría de una nueva cumbre, descansaron un día para recuperar fuerzas y emprender el siguiente reto. Allí se encontraron con pendientes mayores a las esperadas y el 6 de mayo dejaron el campamento para intentar la primera cumbre virgen. Fueron sorprendidos por un desplazamiento considerable de nieve que no pasó de ser un buen susto. "Reunidos todos cerca de esta cornisa, decidimos seguir nuestro ascenso con sumo cuidado hasta la cumbre por una hermosa, delicada y pendiente arista. Es la primera vez que se realiza en la historia un ascenso a esta maravillosa montaña de 3047 m.s.n.m". Cuando bajaron, decidieron llamarla Venezuela y darle la noticia al país tras 11 horas de jornada exploradora. 

El 7 de mayo descansaron para observar con detalle una enorme pala de nieve de gran pendiente por donde podrían ir a explorar tres cumbres vírgenes que se encontraban en la zona. El 8 salieron temprano a desplazarse con sus esquís hasta la base. Tras cuatro horas de avance por terrenos nunca pisados, llegaron a su segunda cumbre virgen. Una hora más tarde estaban alcanzando la tercera y poco después la cuarta. Tras una expedición de casi 12 horas, regresaron al campamento de avanzada. El 9 de mayo recuperaron fuerzas y el 10 volvieron a las andanzas. 

Con el clima estable, no aguantaron la tentación de recorrer caminos nunca antes explorados y hacer una quinta cumbre virgen en las Watkins Mountains de Groenlandia. Finalmente, el 11 de mayo, con 5 cumbres vírgenes y el techo del Ártico alcanzados, volvieron al campamento base donde el Twen Otter los buscaría, tres días después, para emprender el largo regreso a casa.